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lunes, 25 de enero de 2016

Afirmaciones Positivas 1º

Afirmaciones Positivas 1º





SOY EL CREADOR DE MI DESTINO

ACEPTO MI RESPONSABILIDAD

Y ACTÚO EN CONSECUENCIA


A continuación quiero mostraros una serie de afirmaciones que espero te sirvan de inicio.
Quizás alguna de las creencias te resulten confusas o difíciles de aceptar.... Si te sirve de consuelo a mí me a llevado años aceptarlas y sentirlas como mías. En el transcurso de los años he desechado muchas; a veces, alguna que deseché ha vuelto a mí por otro camino hasta que ha formado parte d mi realidad. Quizá cuando la deseché no era mi momento de creer en ella. Ahora trato de llevarlas a la práctica en mi vida cotidiana y en ello estoy.
Y por experiencia propia, te digo que me resulta más fácil mi camino cuando las pongo en práctica. A veces no las sigo tan fielmente y me digo una frase de Machado: “ Se hace camino al andar. “



Somos responsables y generadores de todo lo que ocurre en nuestra vida.
Hace ya algún tiempo Rechard Bach, creador de la inolvidable novela “ Juan Salvador Gaviota “, escribía en otro de sus libros ( me estoy refiriendo a “ Ilusiones “ ); “ Todos los acontecimiento de tu vida, están ahí porque tú los has convocado, y de ti depende lo que resuelvas hacer con ellos.”


Me impresionó la frase y sé que la subrayé en el libro y la anoté después para no olvidarla. Yo empezaba en aquel momento a vislumbrar el acceso al poder personal. Necesité algo de tiempo para comprender la, no sólo en un significado intelectual, ya que sonaba muy bonita. Sino en mi vida cotidiana.

Yo soy responsable de todo lo que tengo y de todas las personas de las que me he rodeado, y de mí depende para qué las quiero en mi vida.

Descubrí que algunos acontecimientos y personas parecía que entraban y salían de mi vida para hacerme sufrir, para hacerme sentir dolida, frustrada, senergetizada, asustada y con ella me planteé la segunda creencia práctica de mi vida.

Todo en mi vida y en la de los demás tiene un para qué positivo.
Dicho de otra manera, todo lo que me pasa me sirve para crecer, todo tiene su lado positivo.
Esta creencia también suena muy bien. Llevarla a la práctica no resulta tan fácil pero una vez que la integras en tu vida, descubres que, efectivamente todo puede ser positivo.


Si en algún momento, ofuscada por el sentimiento, no soy capaz de descubrirlo que tiene de positivo, he aprendido a tirar de otra creencia.

No te dejes abrumar por pequeñeces, y en el fondo todo es una pequeñez.
No hay acontecimiento ni persona por grande y poderoso que sea, que pueda hacerme más daño del que yo quiera o este dispuesta a consentirme.
Recuerda que “ no ofende el que quiere, sino el que puede”. Y yo estoy dispuesta a dejar poder a muy pocos.
Ya que esto conecta con mi siguiente creencia.

Yo soy mi mejor Yo, por el momento y, además, una especie en extinción.
Hace tiempo, en un congreso de psicología humanista, Pancho Huneus, gran profesional, dijo en su comunicación que cada persona hace lo único y lo mejor que es capaz de hacer en ese momento concreto. Y creer que lleva razón.
Cada persona, en función de nuestras experiencias y de nuestras creencias hacemos lo mejor en cada momento ya que de lo contrario, haríamos otra cosa.
Esta última frase parece que suena a perogrullo, pero si la meditas con detenimiento descubrirás que es cierta desde el principio al fin. Todos queremos lo mejor para nosotros mismos, luego si algo no nos sale conforme quisiéramos es, pura y simplemente, porque es este momento no tenemos más opción.
Esto me lleva a tolerarme y a aceptarme. No a resignarme, porque sé que mis resultados provienen de mis experiencias pasadas y esas no tengo por qué seguirlas practicando si no me gustan ni me valen.


Puesto que

Cuando somos pequeños, aprendemos de nosotros mismos y del mundo de acuerdo a los parones que nos inculcan nuestros padres.
Esto no me lleva a criticarlos ni a hacerles culpables de mis desgracias, sino a comprender cómo fue y funcionó el proceso de mis creencias y de mi aprendizaje.
Las frases, actitudes, emociones que manifestaban sobre mí y sobre lo que me rodeaba y el mundo en general las cogí como una referencia, para ser alguien y saber de algo. Además, creyéndome las me convertía en una niña “ buena y obediente “ y, de paso, ganaba cariño.
Yo era la actriz de una película donde ellos eran los guionistas, productores, directores y hasta los espectadores.

Repetimos el mismo esquema que aprendimos en la infancia como una manera de seguir siendo nosotros mismos y de que nos quieran los demás.
Aunque en la película mi papel no fuera muy afortunado, crecí pensando que era el “ papel de mi vida “, el único que sería capaz de representar.
Y de mayores seguimos representando nuestro papel, aunque no nos guste o nos sintamos incómodos o no vivamos con mejores oportunidades. No podemos prescindir del aplauso y del cariño de los demás.





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